La generación Z es la que le sigue a los llamados Millennials. Los nacidos después de 1995, los Nativos Digitales. Aquellos que llegaron a este mundo con un control remoto en una mano y el celular en la otra. Para saber más de ellos, alcanza con observar el comportamiento de nuestros hijos y el de los hijos de nuestros amigos.



Los Zs, además de ser productos de su propia biología, de la cultura y el ambiente familiar, cada vez más son el resultado del mundo globalizado. Sin quererlo, terminaron de romper el molde de la modernidad. No repiten padrones familiares. Fabrican sus propias opiniones y defienden todo lo que puede ser en causa propia y del medioambiente. Saben mucho más de lo que sabían (años atrás) niños o jóvenes a su misma edad.  Y por ser hijos de esta era, conviven con la tecnología sin ningún estrés.

Recurren permanentemente a las redes sociales para informarse, compartir fotos y hacer comentarios con “amigos” que no conocen personalmente. Inclusive, algunos llegan a usar la web para asegurarse que lo que el profesor dijo en el aula, es verdad.

No pueden vivir sin su Smartphone. Si se les rompe, no importa quién ni cómo se pagará el nuevo aparato, que necesariamente debe ser mejor que el anterior. Lo exigen y construyen sus propios argumentos para hacerlo. Muchos de ellos ya hace tiempo que hacen negocios con el mundo; mandan y reciben dinero,  compran o venden  “cuentas” de videos juegos. Y buena parte de sus comportamientos se basan en comentarios, imágenes, videos que se comparten a través de Snapchat,  Instagram, YouTube o WhatsApp.

Aunque parezca lo contrario, no solo se relacionan de manera virtual, también saben disfrutar  del tiempo en familia y con amigos. Y como es lógico, educados en tiempos de los Objetivos del Milenio, están más comprometidos con la naturaleza y la sostenibilidad del planeta que cualquier otra generación anterior. Preocupados por estos temas, se interesan por la ecología, la alimentación saludable, los productos orgánicos y por una buena apariencia personal. Algunos parecen ser un tantos narcisistas.  Criados en un mundo de economía colaborativa, también son proclives a un consumo compartido.

Para los mayores de 18 años que ya han abierto cuentas bancarias, los sistemas de pagos digitales ya forman parte de su estilo de vida. Controlan sus finanzas y pagos a través de la web y hasta son capaces de invertir en la bolsa de Nueva York. ¿Aún tenemos dudas de que todo será digitalizado? ¿Hasta cuándo seguirán existiendo las tarjetas de crédito físicas y los cajeros automáticos?

En cuanto a sus expectativas laborales se estima que cada Z tendrá hasta 14 oportunidades de trabajo antes de los 35 años. Exigirán flexibilidad horaria, un ambiente alegre y participativo, con estructuras horizontales y remuneración basada en el rendimiento; lo que posibilitará mayores oportunidades de trabajo a distancia. El poder conjugar en un mismo día,  tiempo de trabajo y  tiempo de ocio (no importa dónde) permitirá una mayor cantidad de viajes al año.  Y como consecuencia, más turismo.

Cada destino deberá crear un contexto multi y omnicanal que atienda las necesidades del antes, el durante y el después del viaje; con capacidad para atender en tiempo real  y de manera eficiente, las demandas por lo “inmediato”. A modo de ejemplo, en los hoteles: la venta, el check in, la solicitud de información y servicios, el check out y las encuestas de satisfacción se resolverán sin mayor trámite, en lenguaje natural (mixto) y sin la necesidad de navegar la web. Antes de eso, van querer acceder rápidamente a la información exacta y al precio más bajo. Deberá ser todo más fácil y rápido. De ahí la importancia de nuevas plataformas que incorporen tecnología de Big Data, Machine Learning, Inteligencia Artificial y otras. Para no ir tan lejos, pensemos en lo que hace Trivago o en cuando compramos un pasaje aéreos a través del smartponhe;  podemos consultar cualquier información del viaje, hacer el web check in y presentar la tarjeta de embarque desde un único dispositivo. Lo que demuestra, que la digitalización de los modelos de negocios será imparable.

Por último, el marketing  tradicional deberá dar paso al Marketing Contemporáneo, que, por el momento y quién sabe por cuánto tiempo más, deberá saber conjugar la diversidad, lo digital y el mundo físico, la sostenibilidad, las partes y el todo. En definitiva, cuando los Nativos Digitales tengan capacidad económica y tomen sus propias decisiones, para ellos, el mundo será uno solo. Y quién los reciba deberá entenderlos y hablar su propio idioma.

Origen: La llegada de la Generación Z y el futuro del Turismo | LinkedIn


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La llegada de la Generación Z y el futuro del Turismo