El Govern está empeñado en rebajar la alta afluencia de turistas que sufre Baleares en verano. Planea duplicar el importe de la ecotasa y retirar las exenciones que disfrutan los cruceros y matar dos pájaros de un tiro. Por un lado logra más ingresos que alivien las maltrechas arcas de la comunidad y por el otro, disuade a turistas de bajo poder adquisitivo de venir a las islas.

Sobre el papel parece un plan sin fisuras que permitiría esponjar las llegadas durante todo el año, pero los profesionales del sector no lo tienen tan claro. Hoteleros, turoperadores y organismos turísticos estatales mostraron ayer su rechazo frontal a las intenciones del Pacte de subir la cuantía del polémico impuesto de cara a 2018 y alertaron de las consecuencias que podría tener para el destino, tal y como ocurriera hace más de 10 años, cuando se instauró por vez primera este impuesto durante el mandato de Antich (PSIB).

Lo pudo decir más alto pero no más claro ayer Peter Fankhauser, consejero delegado de Thomas Cook, que cada año trae a las islas a miles de turistas. «Es un sobrecoste que hará dudar a muchas familias si viajar o no a Baleares, ya que tendrán destinos más baratos», alertó poco antes de advertir que el turismo familiar será uno de los grandes perjudicados por esta decisión.

«Debemos tener mucho cuidado en subir impuestos, el impacto en la demanda fue muy alto con la primera ecotasa», apuntó Fankhauser. En su opinión, una medida así «no beneficia ni a la industria ni a los clientes». «Ahora tenemos buena demanda, en interés de todos no se debería aumentar el impuesto, supone un incremento artificial de los precios», insistió.

De la misma opinión fue Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), también presente en el acto. Mostró su «absoluta y total desconfianza» en las intenciones del Govern y calificó de «absurdo» subir el impuesto. «¿Por qué no lo suben el triple?», se preguntó en voz alta visiblemente molesto.

«Este sector paga multitud de tasas y es un flaco favor que se le hace en este momento», insitió ante los medios ante la atenta mirada de Inma de Benito (FEHM), que horas antes había calificado la previsible subida del impuesto de «nefasta» y «precipitada».

Y otro que se sumó a las críticas contra el futuro aumento de la ecotasa fue el director general de Turespaña, Manuel Butler, que exhibió una «posición totalmente contraria» al impuesto y exigió que «no se grave a la actividad turística».

Por si todo esto fuera poco, la subida de la ecotasa podría afectar también a la política de precios de los hoteleros, que en los últimos años han subido notablemente sus tarifas por el aumento de la calidad registrado tras inversiones millonarias. Y aunque Fankhauser reveló que «los clientes están preparados para pagar más» por estas mejoras en los hoteles, si la subida de tarifas viene acompañada también de más impuestos, la demanda podría resentirse.

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El turismo familiar será el más perjudicado por la subida de la ecotasa